BARCELONA, ESPAÑA — Bajo un frente unido contra la política del odio, la desinformación digital y el uso arbitrario de la fuerza, el presidente español, Pedro Sánchez, y el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, clausuraron este domingo la cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia y la primera Movilización Progresista Global (GPM).
Ante más de 6 mil militantes y delegados de 20 países —incluyendo a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum—, el evento se consolidó como un contrapeso histórico a la «internacional ultraderechista».
El fin de la «derecha lacaya»
En un discurso enérgico, Pedro Sánchez sentenció que el auge de las fuerzas de extrema derecha es un síntoma de desesperación y no de fuerza. «Los ultras no gritan porque estén ganando, gritan porque saben que su tiempo se acaba», afirmó el mandatario, quien además hizo un llamado urgente para evitar que las democracias se «vaciën por dentro» debido a la desigualdad.
«La derecha no lidera, la derecha languidece. Solo han traído guerra, inflación y fractura social», subrayó Sánchez ante la plenaria.
Una ONU dirigida por mujeres y sin vetos
El enfoque de la cumbre fue más allá de la retórica, proponiendo una reestructuración profunda de las instituciones globales. Sánchez lanzó una propuesta que resonó en el auditorio: es momento de que una mujer dirija la ONU para reflejar la realidad del siglo XXI.
Por su parte, el presidente Lula da Silva fue tajante al criticar la inoperancia del Consejo de Seguridad de la ONU. Lamentó que los miembros permanentes se hayan convertido en «señores de la guerra» y denunció la incapacidad del organismo para consolidar el Estado palestino o frenar las amenazas globales que se lanzan vía redes sociales.
Tecnología y desinformación
El control de los algoritmos y la soberanía digital fueron temas centrales. Los líderes coincidieron en que la tecnología, sin regulación, se ha convertido en una herramienta de división.
- Advertencia de Lula: Criticó la inestabilidad que genera que el mundo dependa de los «tuits» de mandatarios que amenazan con guerras (en alusión indirecta a figuras como Donald Trump).
- Llamado alemán: El vicecanciller Lars Klingbeil instó a los progresistas a organizarse internacionalmente con la misma eficacia que lo ha hecho la extrema derecha.
La cumbre finalizó con un compromiso de «crear comunidad» y demostrar que el modelo progresista es la única vía para ofrecer soluciones reales a los anhelos de la sociedad frente al caos propuesto por las fuerzas conservadoras.

