El presidente del Consejo Nacional advirtió que existen intereses, tanto externos como internos, que buscan desgastar al movimiento mediante el desprestigio.
CIUDAD DE MÉXICO. – Con la mirada puesta en las elecciones intermedias de 2027, Alfonso Durazo Montaño, presidente del Consejo Nacional de Morena, lanzó un llamado enérgico a la militancia: priorizar la cohesión política sobre las ambiciones personales.
Durante su intervención en el Congreso Nacional del partido, el también gobernador de Sonora fue enfático al señalar que la unidad ha dejado de ser un ideal para convertirse en una «necesidad estratégica». Durazo advirtió que el movimiento no puede permitirse distracciones en pleitos menores ni en la «política pequeña» que solo genera desgaste.
“No nos metamos en la política pequeña, aquella de la intriga, esa que nos divide, nos desgasta políticamente y nos enferma el alma”, sentenció ante congresistas y simpatizantes.
Un mensaje contra la «intromisión y la abyección»
En un discurso con tintes de soberanía nacional, Durazo no solo apuntó a las rencillas domésticas, sino también a las presiones internacionales. En clara alusión a las tensiones recientes con sectores de Estados Unidos, denunció una “gozosa abyección” de ciertos actores políticos que ceden ante intereses externos que buscan vulnerar la soberanía de México.
Para el líder del Consejo, estas campañas de desprestigio pretenden sembrar dudas sobre el rumbo de la Cuarta Transformación, utilizando el escenario político para forzar decisiones que solo corresponden a los mexicanos.
Las claves del discurso:
- Aspirar no es traicionar: Durazo aclaró que la competencia interna es válida, siempre y cuando no se convierta en una herramienta de destrucción.
- El relevo en la dirigencia: El mandatario confió la tarea de mantener esta unidad a la nueva dirigente, Ariadna Montiel Reyes.
- Meta 2027: El objetivo primordial es ratificar la hegemonía de Morena como la primera fuerza política del país en los próximos comicios.
Por su parte, Luisa María Alcalde Luján aprovechó el encuentro para despedirse de la estructura orgánica del partido, celebrando el crecimiento de Morena, que hoy presume un padrón de más de 12 millones de afiliados, consolidándose como el movimiento más grande de América Latina.

