Por: Vinicio Sanchez
Ciudad de México. – La política mexicana es, a menudo, un teatro de ironías donde los roles de acusador y acusado pueden intercambiarse en cuestión de horas. El senador sinaloense Enrique Inzunza Cázarez vive hoy en carne propia esta realidad. Tras encabezar una ofensiva mediática y legislativa contra la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por una supuesta vulneración a la soberanía, Inzunza se enfrenta ahora a un cuestionamiento mucho más severo proveniente, paradójicamente, del mismo país cuya injerencia denunciaba: Estados Unidos.
El ataque a Chihuahua: La soberanía como arma
Hace apenas unos días, el discurso del senador Inzunza era de una firmeza absoluta. El motivo: la supuesta participación de cuatro agentes de la CIA en operativos dentro de Chihuahua con el consentimiento del gobierno estatal. Inzunza no escatimó en calificativos, señalando que la mandataria Maru Campos habría incurrido en faltas graves que ameritaban desde un juicio político hasta su renuncia inmediata.
«La soberanía nacional no es negociable», advertía el senador, posicionándose como el defensor de la ley frente a la «intromisión» extranjera en territorio chihuahuense.
El giro del Departamento de Estado
La situación ha dado un vuelco dramático. El mismo senador que exigía castigos por la presencia de agentes estadounidenses hoy figura en una lista de interés del Departamento de Estado de EE. UU. junto al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros ocho funcionarios y exfuncionarios de la entidad.
A diferencia del caso de Chihuahua, donde la crítica era por una presunta falta de protocolo en la cooperación de seguridad, los señalamientos contra el grupo sinaloense tocan fibras mucho más sensibles y de carácter judicial internacional.
Comparativa: Dos crisis, dos orígenes
| Contexto | Caso Maru Campos (Chihuahua) | Caso Enrique Inzunza (Sinaloa) |
| La falta señalada | Permitir operación de agentes de la CIA. | Investigaciones del Departamento de Estado. |
| El impulsor del castigo | El Senado (liderado por Inzunza). | Agencias Federales de EE. UU. |
| Riesgo político | Destitución local o federal. | Sanciones internacionales y crisis de gobernabilidad. |
La pérdida de la brújula moral
El contraste es demoledor para la narrativa del bloque sinaloense. Inzunza intentó capitalizar políticamente la supuesta debilidad de Chihuahua ante las agencias estadounidenses, sin anticipar que su propio entorno sería señalado por las instituciones de Washington.
Analistas señalan que este «efecto bumerán» anula cualquier intento de Inzunza por presentarse como un garante de la legalidad. Mientras la gobernadora Campos enfrentaba una tormenta política interna, los funcionarios de Sinaloa enfrentan ahora una tormenta trasnacional que pone en duda la estabilidad del gobierno de Rocha Moya.
En el tablero político actual, la estrategia de Inzunza parece haberse revertido: la soberanía que invocó para atacar a la mandataria estatal es hoy el mismo marco que pone en evidencia el cerco judicial que Estados Unidos tiende sobre el poder político en Sinaloa.

